Hierve el agua – long version

The Water Boils

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Long Version

The Water Boils

One of the most unusual “waterfalls” in the world is found about 50 miles from Oaxaca City. Located near the hilltop village of San Lorenzo Albarradas, Hierve el Agua is a petrified waterfall of calcium carbonate and magnesium highlighted with streaks of sulphur. Contrary to its name – which means “the water boils” – it is actually a natural warm spring where escaping air effervesces through the mineral deposits, creating the illusion of boiling water. The result of thousands of years of this mineralized water flowing over the cliff has produced a spectacular, massive fall that seems frozen in time.

Archaeological evidence demonstrates that nomadic groups began using these springs about 2,400 years ago. Early agriculturalists constructed a network of canals and wells that ran through about 120 acres of terraced crops. Research shows that the area was occupied continuously between 420 BC to 1500 AD. Gazing around the hilly, semi-arid terrain, the modern visitor can appreciate the importance the warm spring had to those prehistoric farmers. Without this small flow of water, which may average only a half gallon per second during the dry months, life would scarcely be possible.

But the majority of visitors are too engrossed in the spectacle the falls to think much about those that came before. Mexicans and foreign tourists alike enjoy splashing in the pools that have been carved out of the mineral rock. Soaking in the pool near the edge of the cliff can be unnerving, but the sight of the smooth sheet of water dropping off the side coaxes the eye towards the distant valley and the undulating horizon of the blue mountains beyond. The more intrepid folk hike down to the base of the falls and marvel up at the irregular fluted formations cemented to the cliffside.

Working our way back up the trail, our thoughts return to the people of long ago. Did they appreciate the uniqueness of these formations? Did they bathe in the warm waters on a winter’s day and enjoy the view as they thought their thoughts? Or was life in this hilly dry land one of unremitting struggle, allowing little time for relaxation and contemplation? Perhaps it was a bit of both, and on this warm sunny day our growing thirst turns our own thoughts to the cool drink we’ll have at the top, before the slow bumpy drive back to Oaxaca.

Hierve el agua

Una de las “cataratas” más inusuales del mundo se encuentra en el Valle de Mitla, a unos 80 kilómetros de Ciudad Oaxaca. Ubicada cerca de San Lorenzo Albarradas, en la cima de una colina, Hierve el Agua es una catarata petrificada compuesta de carbonato de sodio y magnesio con vetas de azufre. Al revés de lo que indica su nombre, Hierve el Agua es un manantial tibio donde el agua se filtra a través de depósitos minerales creando la impresión de agua hirviente. Después de miles de años de fluir sobre el acantilado, el agua con minerales ha producido una gigantesca y espectacular catarata que parece congelada en el tiempo.

Las pruebas arqueológicas indican que grupos nómadas comenzaron a utilizar las aguas hace unos 2,400 años. Agricultores antiguos construyeron una red de canales y pozos a través de unas 50 hectáreas de sembrados en terrazas. Las investigaciones muestran que el área estuvo ocupada continuamente desde el año 420 antes de Cristo hasta el 1,500 de nuestra era. Al observar el terreno accidentado y semiárido, el visitante moderno puede apreciar la importancia que el manantial térmico tenía para los agricultores prehistóricos. Sin el pequeño flujo de agua, que podía promediar sólo medio galón por segundo durante los meses secos, la vida hubiera sido casi imposible.

Sin embargo, la mayoría de los visitantes quedan demasiado fascinados por el espectáculo de la catarata para pensar en los que vinieron antes. Mexicanos y turistas por igual disfrutan chapoteando en las piscinas esculpidas en la piedra. Remojarse en una piscina cerca del borde de un precipicio puede ser desconcertante, pero al caer, la lisa capa de agua guía el ojo hacia el valle distante y las montañas azules en el horizonte. Los más intrépidos hacen caminatas hasta la base de la catarata y se maravillan ante las columnas irregulares y estriadas pegadas a la ladera.

Subiendo por el sendero de regreso, pensamos en los antiguos habitantes. ¿Se percatarían de lo extraordinario de su entorno? ¿Se bañarían en las aguas tibias en los días invernales y disfrutarían del paisaje mientras pensaban? ¿O estaba la vida en esta tierra seca y accidentada demasiado llena de obstáculos como para permitir el descanso y la contemplación? Quizás un poco de ambas cosas. pero en este día cálido y soleado, la sed nos obliga a pensar en la bebida fría que beberemos en la cima, antes del lento camino de regreso a Oaxaca.

Comprensión

  1. ¿Cuándo comenzaron los grupos nómadas a utilizar el manantial?
  2. ¿Cerca de qué pueblo en la cima de una colina se encuentra la catarata petrificada?
  3. ¿Cómo surgió esta formación tan especial?
  4. Describa el camino de Oaxaca a la catarata.